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Guardería infantil y primer día, que no se convierta en una pesadilla

Llega septiembre, el mes de  los cambios, se han acabado las vacaciones, es el mes de la vuelta al trabajo, a los colegios, a los institutos, y para muchos padres es el primer año de guarderia infantil.

Decimos padres porque los niños, por  suerte, al año olvidarán lo mal que lo pasaron en sus primeros días lejos de casa en una guardería. mientras que los padres nunca olvidarán las pataletas, los lloros como si se acabase el mundo y la sensación de haber dejado “abandonados” a sus niños.

Desde aquí sabemos que no hay ninguna pócima o receta mágica que haga que nuestros hijos el primer día de guardería entren contentos,pero si hay un par de consejos y pautas que podemos seguir para que este proceso sea lo menos traumático posible para ambas partes.

¿Qué deberemos intentar hacer para preparar a nuestros hijos para este día tan especial?

1. Empatía y paciencia. 

Lo primero que tendremos que hacer es no desesperarnos e intentar meternos en su piel. Pensad que desde que nació el niño ha estado en todo momento rodeado de sus padres y familiares.

Ahora lo estamos dejando en un sitio que no conoce llorando igual que el desesperados, con niños que no conoce y en el que tiene que estar “por la fuerza”. A muchos de nosotros, en edad adulta esta misma situación nos causaría rechazo, imaginaros a él.

2. Cuantos menos cambios mejor.

Para todos nosotros los cambios son un periodo  difícil de gestionar (cambio de trabajo, mudanzas…) por lo tanto intentaremos en la medida de lo posible que el cambio de casa a guarderia infantil sea el menor.

¿Qué queremos decir con esto? Primero, que intentaremos no hacer más cambios a la vez en el día a día del pequeño, nada de quitarle el chupete, cambiarle de la cuna a la cama o la cama de sitio…

Y segundo, intentaremos que las rutinas y los horarios sean lo más parecidas a la guardería unos cuantos  días antes. Les pediremos que recojan sus juguetes, que pidan ir al baño, etc. Todas aquellas rutinas que van a hacer en la  guarde ( podemos preguntarle a los profesores).

3. Prepararlos psicológicamente.

Aunque sean pequeños los niños son capaces de entendernos perfectamente. por lo tanto podremos hablarles de las guarderías, siempre de forma positiva “son sitios donde los niños van a pasarselo genial y a hacer muchos amigos”.

Contarles  cuentos acerca del primer día de guardería, ponerles dibujos animados acercade ese tema, o a través del juego simbólico representar el  funcionamiento de una guardería con sus muñecos. Así, el primer día todo le resultará familiar y positivo.

4. Periodo de adaptación.

Es el periodo en el que los padres pueden acompañar a sus hijos a la guarde para que conozcan a la profe, jueguen con otros niños, vean las aulas siempre junto con los padres.

En este caso es muy importante para que el niño vea que no se trata de un abandono, sino que es un sitio pensado  para que el juegue, se sienta protegido y cómodo y para irle familiarizando con los profesores.Se trata de crear un clima de confianza.

5. Cuando dejemos al niño en la guarde tendremos que despedirnos siempre.

Muchos padres tienen la creencia errónea de que es mucho más fácil para los niños si no ven a sus padres irse pero no es el caso ya que se sienten de repente solos y abandonados.

En este caso recomendamos siempre dejarle claro al niño que nos vamos, pero que vamos a volver en unas pocas horas a recogerle y llevarle a casa. Es inevitable en muchos casos que el niño llore, pero saber que sus padres volverán le generará mucha menos angustia que verse de repente sin señal de ellos.

6. Entender los diferentes ritmos.

Cada niño es único, y sus periodos de adaptación variarán. Veremos niños que en los primeros  minutos juegan con sus compañeros como si nada y a otros que les costará hasta meses adaptarse a la situación (o más bien resignarse).

En cualquiera delos casos  tendremos que recordar ser pacientes, hablarles siempre positivamente de lasexperienciasen laguardería infantil, preguntarles por su día a día y no recriminar les su actitud.

Es muy importante que desde pequeños sientan la confianza de expresarnos sus emociones  y lo que les  frustra,para que nosotros en la medida de lo posible y junto con sus educadores intentemos  aliviarles.

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